De libro DE AMORES Y ABANDONO
SEGUNDO PREMIO – CONCURSO INTENACIONAL
HIPERTEXTOS-MADRID-ESPAÑA
LA LLUVIA DE LOS RECUERDOS
l compás de la lluvia
de nuestra memoria sobre los adoquines
danzaron aquellos sueños.
Eran gotas díscolas... como las travesuras
de nuestros pantalones cortos.
Los adoquines como un cofre
atesoraban recuerdos y nostalgias
en esos días... los días de los sueños.
¿Cuándo fue
qué sólo interesaba el presente,
la rendija del momento,
la oquedad donde la niñez
se deslizaba por el barro
tras la quimérica pelota?
¿Cuándo fue
que los barriletes con su cola
remontaban los trapos colmados de fantasías
volando hacia el infinito
sin la comprensión de la eternidad del tiempo
que poco a poco nos limaba el alma?
Luego vinieron los pantalones largos
y la lealtad de amistades sin lucro.
Los sueños entonces
se descolgaban como higos maduros
al alcance de ambas manos.
Estaban ahí,
detrás de alguna pollera
o del pupitre del secundario,
esperando con avidez
un diploma que se resistía a ser entregado.
¡Y para qué!...
si ahora tras los cristales de esta ventana fría,
quisiera nuevamente sentarme
en ese mueble emblemático,
recitar cualquier lección,
escapar al bar, fumar un cigarrillo
y entregarme a la mesa del billar.
Luego nos empapó la política
como chorros de agua cristalina
que alentaba y enaltecía la pasión
inocente de la inexperiencia.
Y después tú,
con el aroma de tu cuerpo oliendo a jazmín.
Y sobre tu piel blanca,
la letra de ese tango suicida balbuceando
que “la vida era una herida absurda”
a nuestra ingenuidad de inmortales,
incapaces de descifrar a los adoquines
que comenzaban a secarse.
Y un día todo desapareció,
los adoquines y los sueños.
Los adoquines carcomidos por la lluvia
se escondieron tras un manto de asfalto,
fatigados de que los purretes los perturben
con sus empecinados futuros.
Y los sueños... ¡ah los sueños!...
ellos duermen bajo la máscara del olvido,
temiendo despertar en un puerto sin agua
y hallar nuestras ilusiones de antaño
convertidas en una seca y triste mueca del destino.
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